Materia:
CastellanoAutor/a:
bugsyCreada:
hace 1 añoRespuesta:
El joven y la india estuvieron aquella noche juntos hasta la mañana. Después la mujer se fue. Pero volvía todas las noches. A los pocos días preguntó el indio.
-¿A dónde vives?
-Ahí cerquita -contestó la mujer- Somos muchos.
-¿Por qué no vienes a vivir aquí a mi casa? -volvió a preguntar el hombre.
La india aceptó, pero entonces el joven volvió a preguntar:
-¿Por qué no te puede ver mi madre también?
-Para poder verme tu madre tendría que bañarse también con flores del monte-contestó.
La madre se bañó como le dijeron, y ya pudo ver a la joven india, que se quedó en la casa. Y así vivieron mucho tiempo, y la india tuvo dos niños.
Un día, el hombre se fue a un pueblo vecino, y allí le gustó otra mujer y se casó con ella. Al volver a su casa, castigó a su primera mujer y le dijo:
-Vete de aquí, que ya conseguí otra mujer.
Pero la madre de él ya quería a su nueva y la defendió. Entonces, la mujer dijo a la madre:
-Ven conmigo que te voy a enseñar mi gente.
Y se fueron juntas, y la joven mostró a la madre los tambos, muy cerca del río. Era muy raro todo aquello, y la madre estaba asombrada, ella conocía muy bien el río y nunca había visto los tambos. Entonces para poder volver, hizo una señal en el suelo.
En un monte vivía una mujer con su hijo. Su marido hacía tiempo que había muerto, pero el hijo era muy trabajador y vivían bien.
Un día, estando el joven entregado a la pesca en el río, vio acercarse un puerco de agua. Al mismo tiempo se empezó a oír una voz de mujer que decía: "Corre, corre"
Y el joven, muerto de miedo, salió corriendo y se metió en su casa. Sin embargo, al día siguiente, el joven volvió a pescar al río. Entonces, una india muy bonita, toda embijada (pintada), salió de pronto de la tierra y le dijo:
-Venga a mi casa.
El hombre se quedó sorprendido, pero en seguida le contestó:
-Véngase más cerquita.
Pero como la india no se movía, el joven adelantó unos pasos e hizo ademán de abrazarla. Entonces la bella aparecida le dijo:
-Si te bañas con flores del monte, me llegaré a tu casa esta noche.
Aquella tarde, cuando regresó a su casa, el joven contó a su madre lo que le había ocurrido con la mujer, y se bañó con flores.
A la media noche apareció la india.
-Allí viene -dijo el joven a su madre.
-¿Adonde está? -dijo la madre-dijo la madre-. Yo no la veo.
El joven y la india estuvieron aquella noche juntos hasta la mañana. Después la mujer se fue. Pero volvía todas las noches. A los pocos días preguntó el indio.
-¿A dónde vives?
-Ahí cerquita -contestó la mujer- Somos muchos.
-¿Por qué no vienes a vivir aquí a mi casa? -volvió a preguntar el hombre.
La india aceptó, pero entonces el joven volvió a preguntar:
-¿Por qué no te puede ver mi madre también?
-Para poder verme tu madre tendría que bañarse también con flores del monte-contestó.
La madre se bañó como le dijeron, y ya pudo ver a la joven india, que se quedó en la casa. Y así vivieron mucho tiempo, y la india tuvo dos niños.
Un día, el hombre se fue a un pueblo vecino, y allí le gustó otra mujer y se casó con ella. Al volver a su casa, castigó a su primera mujer y le dijo:
-Vete de aquí, que ya conseguí otra mujer.
Pero la madre de él ya quería a su nueva y la defendió. Entonces, la mujer dijo a la madre:
-Ven conmigo que te voy a enseñar mi gente.
Y se fueron juntas, y la joven mostró a la madre los tambos, muy cerca del río. Era muy raro todo aquello, y la madre estaba asombrada, ella conocía muy bien el río y nunca había visto los tambos. Entonces para poder volver, hizo una señal en el suelo.
Autor/a:
nayeliw0fy
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